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       Nabil Khalil PhD Sitio Web - Versión en Español

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 La paz en Colombia-Capítulo X.

 

Capítulo X

SUCESOS DE FICCIÓN

 

César Gaviria había sido presidente de Colombia entre los años 1990 y 1994. Al finalizar su mandato fue nombrado Secretario de la Organización de Estados Americanos. No existían relaciones diplomáticas entre Colombia y Cuba. Ignorábamos que un hermano suyo, el arquitecto Juan Carlos Gaviria Trujillo, había sido secuestrado el 2 de abril de 1996, cuando transcurría la Semana Santa.

En la década de los 90 Gabriel García Márquez se mencionaba mucho como posible candidato de la izquierda a la presidencia de Colombia. Era ya Premio Nobel de Literatura. El 22 de abril de 1996 envió a la prensa la siguiente “Carta pública”:

“A: Bochica, Comandante General.

”De: Gabriel García Márquez.

”Nadie con un gramo de sensatez tomará cualquier decisión bajo la presión de un secuestro. Nadie que me conozca y conozca la postración real del país puede esperar que yo asuma la irresponsabilidad de ser el peor Presidente de la República. Sin embargo, puesto que ustedes me han hecho la distinción de ofrecérmelo, me siento autorizado para expresarles una opinión sincera y desinteresada: liberen a Juan Carlos Gaviria, entierren las armas, quítense las máscaras, y salgan a promover sus ideas de renovación al amparo de un orden constitucional que —al parecer— ustedes reconocen. Créanmelo: las condiciones de Colombia no han sido nunca tan propicias como ahora para grandes y urgentes acciones políticas que no pasen por la violencia.

”Gabriel García Márquez”.

Fechada en mayo, sin señalar día, se recibe a principios de junio en el Consejo de Estado de la República de Cuba una carta dirigida a mí, en nombre del Movimiento Dignidad por Colombia.

Entre otras cosas, expresa:

“Intuimos el alto grado de angustia existencial que te corroe el alma. No es para menos. Después de dedicar todos los minutos de tu vida a la liberación de los débiles, tiene que ser abrumadoramente triste ver regresar del pasado las viejas condiciones de la esclavitud humana —las escaseces— que creíamos podían ser implícitamente superadas con el solo destronamiento de los explotadores.

”Pero no todo está perdido, Fidel. La esperanza vive aún. Nuestro planteamiento teórico práctico se jacta de haber resuelto el problema del socialismo, que se agotó con la toma del poder sin haber podido incidir con fuerza duradera en la transformación de la sociedad. Nuestra fórmula es muy simple —como toda verdad—, y se reduce a un axioma: para poder liberar al hombre de modo real y sin retrocesos, hay que unir el poder de la ciencia a la ciencia del poder.

”Y tanto la ciencia como el poder de todo orden, están en cabeza de los países industrializados. El gran retroceso del llamado socialismo real —y del proceso revolucionario cubano— no fue causado por la traición de Gorbachov, sino por el olvido y violación de una premisa marxista clásica: la revolución socialista no puede consolidarse en un solo país”.

“Los libros que te adjuntamos abordan la temática, así: el libro primero del Tomo I sólo es el primero de una serie de ocho a diez libros... El que diseña nuestra Estrategia y nuestra Táctica, es una muestra de cómo la Toma del Poder puede ser racionalizada y universalizada, respetando las particularidades nacionales.

”Un proyecto universal necesita un debate universal. Por eso acudimos a ti —que tienes en tu mano la última antorcha de rebeldía emancipadora—, para que lo convoques, si es que el material te ‘llega’. Sólo tú tienes la fuerza moral suficiente para sentar a la mesa a las diversas corrientes de izquierda, a ver si por fin podemos superar los infantilismos de todos los pelambres; a ver si los que presumimos de científicos sociales podemos por fin empezar a pensar científicamente”.

“Postdata: Si quieres comunicarte con nosotros publica en el diario El Tiempo un aviso que diga: Gracias espíritu santo por los favores recibidos: F.I.D. De inmediato acudiremos a la embajada.

”Atentamente,

”BOCHICA, Comandante General”.

Con fecha 3 de junio de 1996 recibo un informe de José Arbesú comunicando:

“Comandante:

”Llegué a Panamá casi a la medianoche del sábado y ya había llamado Santamaría interesándose en vernos tan pronto llegase. Luego de contactarlo me trasladé al hotel ‘César Park’, que fue el lugar donde se dio la reunión con Gaviria, Santamaría y Rafael Pardo.

”Todas las informaciones que han recogido indican que su hermano ha sido secuestrado por la organización Movimiento Jorge Eliécer Gaitán (JEGA), la cual es un desprendimiento del ELN.

”Hasta donde conocen” —me afirman— “el JEGA bajo la cobertura de la llamada organización Dignidad por Colombia ha realizado distintas operaciones: una bomba en Medellín en agosto pasado que causó 28 muertos; el asesinato un mes después de Álvaro Gómez, y finalmente el secuestro en marzo de este año de Juan Carlos Gaviria”.

“A partir de los estudios que han hecho de la organización JEGA —los comunicados, los antecedentes de algunos de sus miembros, declaraciones, etcétera— consideran que dicha organización que se proclama marxista-leninista siente un gran respeto y admiración por la Revolución Cubana.

”Después de otros detalles más que aportaron, Gaviria explicó que ellos no están sosteniendo ninguna negociación con este grupo, no porque no quieran, sino porque al parecer los otros no quieren negociar. Lo último que el JEGA ha planteado es que cinco días después que el Congreso absuelva a Samper —cuestión esta que puede ser a partir del sábado o domingo próximos— ejecutarán a su hermano”.

“Lo que nos piden es que tomando en cuenta la admiración que según ellos dicen sentir por Cuba, hagamos una declaración pública parecida a la que se hizo cuando el secuestro del hermano de Betancur. En esa declaración se pediría que levanten el ultimátum sobre la ejecución de Juan Carlos y haga un llamado a que se negocie.

”Santamaría [Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia] manejó también especulativamente la posibilidad de que entrásemos en contacto con el jefe del JEGA que está preso, pero a las objeciones que puse, ellos mismos desecharon la idea. Les pregunté que si ellos no habían tratado de establecer una negociación con esa persona, pero dijeron que este se niega”.

“Le expresé nuestra disposición a colaborar en lo que pudiésemos sobre la base de las instrucciones que usted me dio. Le aclaré que a diferencia de las FARC, nuestras relaciones y comunicaciones con el ELN son muy complicadas y lentas, y que con JEGA no tenemos ninguna”.

“También Gaviria y Santamaría me dejaron la forma de ubicarlos tanto en Panamá como en Colombia”.

El 4 de junio, suscrito por la misma organización Dignidad por Colombia, se publica un comunicado dirigido a César Gaviria Trujillo que afirma:

“El Movimiento Dignidad por Colombia, a título de aclaración, le informa al Dr. César Gaviria Trujillo lo siguiente:

”1. [...] Juan Carlos Gaviria Trujillo sí se benefició indebidamente durante su gobierno... Esto sería motivo suficiente para ajusticiarlo ya”.

“2. [...] La suerte de su hermano ya no depende tanto del enriquecimiento indebido, sino de que usted, a través de la Cámara, logre acusar por indignidad a Samper, a De la Calle y a Valdivieso ante el Senado”.

“3. Usted también sabe, que lo único que puede salvar a Juan Carlos Gaviria y a la clase política ya condenada, es hacer las acusaciones mencionadas o, en su defecto, hacer algo efectivo e inmediato para satisfacer las grandes necesidades del pueblo en lo concerniente a la salud, comida, educación, vivienda y trabajo”.

“4. [...] Las intrigas del poder es lo único que les quita el sueño, mientras el pueblo indefenso sufre todas las consecuencias. Por eso estamos considerando seriamente no esperar hasta el final del juicio en la Cámara para ejecutar nuestra sentencia”.

“BOCHICA, Comandante General”.

El 10 de junio converso telefónicamente con el ex Presidente de Colombia y entonces Secretario de la OEA. Me explica que el problema esencial consiste en evitar que se cumpla la orden de matar al hermano, lo que a su juicio era cuestión de horas. Comunica que enviaría temprano al día siguiente a Ricardo Santamaría para explicar la urgencia que tenía de una gestión nuestra. Le dije que era imprescindible coordinar con ellos para evitar que nuestras gestiones fuesen inútiles, o los resultados diferentes a los deseados. Su respuesta fue que el jefe del grupo afirmaba que si yo lo pedía expresamente, no lo matarían. Le repetí que era esencial no desatar ningún mecanismo de violencia; que los compañeros nuestros saldrían de inmediato.

Concluida la conversación con Gaviria, hablé también brevemente por la misma vía con el canciller Ricardo Santamaría, que estaba junto al ex Presidente, y le reiteré que estábamos dispuestos a cooperar al máximo para una buena solución, es decir, sin violencia.Esta idea se volvió clave.

El 11 de junio, a través de Prensa Latina, hago la siguiente declaración:

“Ciudad de La Habana

”11 de junio de 1996

”Tomando en consideración la solicitud de distintas personas, incluidos familiares, que nos piden que hagamos una declaración pública en favor de la vida de Juan Carlos Gaviria, sin ánimo en absoluto de inmiscuirnos en los asuntos internos del país, y por razones estrictamente humanitarias, rogamos a quienes puedan tener en su poder a Juan Carlos Gaviria que preserven su vida, no llevando a cabo ningún hecho que afecte su integridad física, y que establezcan comunicación directa con la familia para buscar una solución humana y honorable”.

El día 12 de julio comienzan José Arbesú y Jorge Luis Joa un drama cuyo relato ulterior he tratado de reducir, ordenar y hacerlo inteligible utilizando las propias palabras de ambos compañeros, ya que narran una conversación en la que intervienen numerosas personas, incluido un renombrado general, Jefe de la Policía colombiana, importantes personalidades políticas y experimentados oficiales de la Inteligencia del Ejército de Colombia.

Uno de los personajes principales de la peculiar historia es Bochica, el autor de la carta y los libros enviados a Cuba en nombre de Dignidad por Colombia, jefe que se encontraba preso en una celda de La Modelo. Fueron episodios de ciencia ficción. Estaría satisfecho si logro transmitir a los lectores la esencia de los hechos ocurridos:

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Nosotros llegamos, aproximadamente, a las 8:00 de la noche a Bogotá, hora de Bogotá. Ahí nos dividimos, porque cuando llegamos al aeropuerto le dije a Joa que fuese para el hotel donde estaba Gaviria y yo me fui directo del aeropuerto para la cárcel, que es la prisión modelo.

”En un carro blindado que me puso la policía, yo me voy con dos coroneles.

”Gaviria no estaba en el aeropuerto, ni estaba Santamaría, era la policía.

”Voy directo a la cárcel. Llego y vamos a la oficina del director. Ellos tienen un informante que les ha penetrado la organización —es lo que me van contando en el trayecto. Son dos coroneles, uno de Inteligencia, y el otro que es el especialista en la cuestión de secuestros.

”Llegamos a la cárcel, esperamos un rato en la oficina del director y me traen al jefe del comando de la organización, a Bochica, supuesto jefe hasta ese momento, porque él no ha reconocido nada. Es un hombre que tiene más de 50 años, físicamente se ve bien.

”Pasamos a un cuarto, y cuando estamos en el cuarto ese, él y yo solos, me dice: ‘¿Usted cree que aquí estén grabando?’ Le digo: ‘Por supuesto que esto lo está grabando todo el mundo; olvídese, que esto lo están grabando’. Anteriormente los coroneles me dijeron que no, que ellos no estaban grabando. Yo saco mi pasaporte y le digo: ‘Mire’, y le explico quién yo soy. Ni siquiera mira el pasaporte.

Yo empiezo a partir de lo que el Comandante me dice, y le digo: ‘Oiga, mire, aquí hay una información que nosotros tenemos, que hipotéticamente pudiera ser que tenga que ver con la situación del hermano de Gaviria’. Dice: ‘Sí, sí, yo soy el jefe de la organización esta’, y lo reconoció. Le digo: ‘¿Usted mandó esta carta?’ Responde: ‘Yo mandé esa carta’. Entonces me dice: ‘¿Usted se leyó los libros?’ Le digo: ‘Sí, yo me leí los libros’. Empezamos una discusión sobre los libros. Él está verificando si yo efectivamente me había leído los libros.

”Comenzó como a las 9:00 de la noche y acabó a las 3:00 de la mañana.

”Me doy cuenta de que él está verificando si yo efectivamente, primero, soy cubano, si me he leído los libros, y empezamos a discutir sobre los libros. Hay un momento en que le digo: ‘Mire, aquí no tenemos mucho tiempo, de lo que se trata es de lo siguiente: ¿Usted conoce el comunicado del Comandante?’ Dice: ‘Yo lo conozco’. Le digo: ‘¡Oiga, léase eso!’ Lo leyó. Le digo: ‘Ustedes pidieron esto, nosotros estamos satisfechos de lo que ustedes pidieron. Ahora, yo quisiera ver si hay efectivamente una posibilidad, alguna garantía de que se suspenda esta ejecución’. Dice él: ‘Ya con esto que nosotros pedimos, se suspende la ejecución’. Digo: ‘¡Ah, perfecto!’

”Él me dice: ‘Mire, yo tengo aquí un problema: el problema que tengo es que yo quiero sacar a mi mujer y a mi hija, ¿usted puede ayudarme en eso?’ Digo: ‘Sí, con su mujer y su hija no hay problema ninguno’.”

JORGE L. JOA:

“Mató a un hombre, está en la prisión por matar a una persona por problema personal”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Le digo: ‘Mire, yo ahí sí no puedo. Usted está preso desde hace tres años por delito de homicidio, que no es político. Yo ahí no puedo hacer nada’.

”Dice: ‘Bueno, hay otro caso, que es un compañero de nosotros, que está en otra cárcel por un delito político’. Digo: ‘Bueno, ya eso es otra cosa, eso lo podemos ver, pero comprenda usted —y por eso le dije que se leyera el comunicado del Comandante— que nosotros no podemos interferir en los asuntos internos de Colombia ni podemos asumir compromisos que están fuera de nuestro alcance’.

”Entra uno de los coroneles y me dice: ‘Yo quiero hablar con usted’. Salgo. Me dice: ‘Mire, el problema es que nosotros hemos operado contra la dirección de la organización y los tenemos presos a todos’.”

JORGE L. JOA:

“Yo estoy con Gaviria cuando eso se produce, y le digo: ‘Hay que llamar a Arbesú, hay que advertirle, porque ya está pasando película vieja. Tienen al comando en la mano y la negociación es desde otro punto de vista ahora, tienen a todo el comando preso y hay que negociar desde otras condiciones; ya Arbesú se puede manejar con más soltura, pero hay que interrumpirlo’.

”Ahí es cuando Santamaría llama y dice: ‘Coronel, hay que llamar a Arbesú, porque se operó contra eso y se cogió, una cosa limpia, sin tirar un tiro, está todo el mundo preso y detenido, y entonces lo que quieren es negociar’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“El coronel me dice eso. Ahí es donde le digo: ‘¡No me venga usted a joder a mí!, ¿desde cuándo lo tienen preso?’ —‘No, desde hace un rato’.

”Le digo: ‘Ustedes lo tienen preso desde hace dos días, no vengas a jugar conmigo’. Digo: ‘Mire, se acabó la negociación esta; ustedes no tienen ningún tipo de principio ni de respeto’. Digo: ‘Además, no es conmigo es con el Comandante’. Dice: ‘¡No, no, no!’ Entonces me empieza a dar garantías. Me dice: ‘Hable con el presidente Gaviria’.

”Llamo a Gaviria, me sale Ricardo Santamaría y le digo: ‘Esta gente me han dicho a mí esto, ¿es verdad o es mentira?’ Dice: ‘Es verdad, los cogieron a las 7:30 de la noche’. Voy al Coronel y le digo: ‘Ven acá, ¿por qué los cogieron?’ Dice: ‘¿Por qué los cogieron?, porque el problema es que estaban reunidos discutiendo el comunicado del Comandante y no sabíamos si era para actuar de buena fe o para ejecutar’. Dígole: ‘¿Ustedes están claros de que todo esto se fastidió, que ahora lo pueden ejecutar por eso que ustedes han hecho?’ Dice: ‘Claro, es un riesgo. Oiga, yo le aseguro efectivamente que fue ahora. Nosotros los teníamos ubicados desde hace tiempo’. Lo cual es cierto, Gaviria nos lo había dicho.

”Ya ahí cambia, por supuesto, la negociación. Yo entro y le digo a Bochica: ‘Óigame, toda la dirección suya está presa’.

”No lo sabía”.

JORGE L. JOA:

“El hombre lo cogió con una filosofía espectacular, impasible”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Sí, porque yo primero le había dicho a él: ‘Oiga, a la dirección suya la tienen ubicada’.

”Entonces los coroneles presionando, Gaviria presionando, que esto tenía que resolverse antes de las 6:00 de la mañana. Era el límite”.

JORGE L. JOA:

“El problema es que como tú estabas del lado de allá y yo estaba del lado de acá, desde que llegué, Gaviria me recibió allí, me sentó; lo saludé y me dice: ‘Joa, la situación es muy difícil. Yo se lo explicaba a Fidel, porque el problema es que la orden de ejecución está dada, esta gente pueden ejecutar a mi hermano en cualquier momento. Lo que queda es cuestión de horas, de minutos; yo pienso que antes del amanecer tiene que buscarse una solución, y si no se busca una solución estamos perdidos’.

”Posteriormente, Santamaría me dice: ‘¡Oye, Joa, buenas noticias: operaron y cogieron a todo el mundo sin tirar un tiro!’ Le digo: ‘Santamaría, ¿pero está el hermano de Gaviria ahí?’

”No estaba el hermano de Gaviria, porque eso fue en Cali y el hermano de Gaviria estaba en Pereira; es que nos guardaron la bola quince veces. Entonces Arbesú dice: ‘Arranca para Pereira, porque los tipos ponen como condición que vaya uno de nosotros con ellos, porque ellos no tienen garantía’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Le digo al Coronel: ‘Que vengan los presos en el avión, y entonces que vayan a buscar al hermano de Gaviria’. Dice: ‘Bueno, déjame ver’. Llamó por el teléfono, y dijo: ‘Se acepta eso’.”

JORGE L. JOA:

“Habló con Gaviria; Gaviria habló con el General y el General le dijo: ‘Presidente, yo asumo la responsabilidad de ese cambio, y podemos darles a los que cogimos y a los otros. No se preocupe, Presidente, que yo asumo la responsabilidad’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“El General es el jefe de la policía”.

JORGE L. JOA:

“El jefe de la policía, Serrano”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Todo esto son como seis horas de discusión. El viejo llamando por teléfono, teorizando, quería discutir conmigo los libros, la revolución mundial. Y yo discutí un rato, los coroneles no entendían nada. Hay un momento en que me dice un coronel: ‘Óigame, el tiempo se va’, y le digo: ‘Bueno, y usted qué quiere que haga, si él quiere discutir de la revolución mundial’. La que nos faltaba a nosotros. La que nos falta a nosotros, a los chinos, a los vietnamitas, a los coreanos y a todo el mundo.

”Seis horas nos metimos en eso, finalmente logramos algo con el hombre.

”Yo salgo como a las 3:00 de la mañana, voy para el hotel, hablo con Gaviria, le explico: ‘Mire, este es el punto’, me doy una ducha y arrancamos para el aeropuerto.

”Llegan los presos, llegan en un avión a las cinco y pico de la mañana”.

JORGE L. JOA:

“Éramos cuatro: el general Serrano, el jefe de la Inteligencia, yo y el segundo jefe del comando, que es el que estaba operando, que él pide llevarse una chiquita, porque dice: ‘Esta me puede ayudar, porque yo conozco una parte de la gente y mientras yo me muevo por un lado, ella se puede mover por otro’; porque ellos cambiaban al hermano de Gaviria cada cierto tiempo de lugar. Entonces nos están diciendo que es en Cali, y cuando nos montamos en el avión, a la hora de salir el avión, dice que no es en Cali, que es en Pereira. Entonces el piloto tiene que poner rumbo a Pereira, y para Pereira va el avión”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“A la esposa del segundo jefe le querían quitar el chiquito, un niño de meses, y ella dijo que no; pero la amenazaron con eso de que le iban a quitar el chiquito y le soplaron un piñazo por el medio de la cara”.

JORGE L. JOA:

“Yo voy para el aeropuerto. Arbesú me dice: ‘Tú eres el que vas a acompañar al general Serrano’, que apareció en ese momento, el jefe de la policía, todo el operativo este, el jefe de la Inteligencia, uno de los que estaba con Arbesú allí, y el segundo jefe que había venido de Cali, que se monta y pide también que le monten a la chiquita, que no había sido detenida, pero él la manda a buscar, porque es la que lo va a ayudar a buscar en Pereira la ubicación del hermano de Gaviria.

”El avión rumbo a Pereira es una chivichana de ocho plazas.

”El segundo jefe es el que estaba operando.

”Él me dice: ‘Mira, te voy a ser sincero. A mí me detienen en Cali. El hombre está en Pereira, yo solo no puedo ubicarlo. Además, eso no puede ser tan rápido como ustedes me lo solicitan. Eso me va a llevar por lo menos...’

Le pregunto: ‘Mínimo de tiempo’. Me dice: ‘Entre tres y cuatro horas me puede llevar eso, porque yo tengo que salir a localizar a la gente que sabe dónde está el hombre, porque yo no sé dónde está. Yo quiero dejarlos a ustedes en el centro en un lugar, que ustedes me den un voto de confianza, llevarme a la chiquita, quitarme las esposas, quitarme todo esto, y yo salir a buscarlo’.

”Le digo: ‘Mira, aquí todo esto tiene que ser sobre la base de confianza y de palabra, y tener bien presente esto’ —se lo digo para que lo oiga el General—, ‘que está la palabra de Fidel Castro de por medio, fíjate bien, y ustedes respetan a Fidel’. Dice: ‘Sí, sí, por supuesto’. Le digo:

‘Está la palabra de Fidel Castro. Eso tiene que quedar bien claro’. Dice: ‘Yo te cumplo, hermano, yo te cumplo, yo te cumplo’. Arbesú me había dicho: ‘Dale seguridad al hombre, habla con él, trata de ganártelo, porque está desconfiado, y es lógico’.

”Llegamos allí en el avión y dice: ‘Bueno, pero yo necesito que ustedes se queden en un lugar y moverme solo’. Dije: ‘Te vas a mover solo’. Le digo al General: ‘No hay otra manera’. El General asiente. Le dice al preso: ‘Oye, hermano, esto es sobre la base de confianza, lo que te dice el compañero cubano es lo que es. Nosotros te dejamos a ti, haz lo que tú quieras, muévete para donde tú quieras’. Luego el General añade: ‘Yo me quedo en el aeropuerto; el coronel se va a mover, que es desconocido, se va a mover con el cubano; tú los dejas donde tú entiendas y después tú llevas allí a la gente, de ahí salen y yo los espero; él me avisa y yo los espero’.

”El problema es que se demoró, no fueron dos ni tres horas, fueron como seis horas.

”Nos dejó en el centro de la ciudad. Ahí mismo nos despedimos, en un restaurantico, a las ocho y pico de la mañana.

”Dice el Coronel: ‘Bueno, Joa, vamos a desayunar, vamos a comer algo aquí, porque hemos amanecido y no hemos tomado nada’. Efectivamente, entramos a desayunar ahí, y entonces le digo: ‘Bueno, hay que confiar en mi compay. Yo estoy seguro de que el tipo cumple’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Yo estoy en el aeropuerto, empieza a prolongarse eso y entonces me empiezan a agitar Gaviria por una parte y los guardias por la otra”.

JORGE L. JOA:

“A Arbesú le metían unas velocidades, y daban ultimátums allí; sin embargo, el General, el jefe de la Policía, que estaba con nosotros en Pereira, y el Coronel que estaba conmigo, que estuvo las seis horas conmigo allí en Pereira —caminamos medio Pereira, recorriendo, caminando por allí, dando vueltas, haciendo tiempo; hablábamos cada media hora con el General y decía: ‘General, hay que esperar’.

”A las dos horas y media el Segundo Jefe de la organización hace una llamada y dice: ‘Hermano, yo le cumplo, estoy complicado, al hombre que tengo que buscar, que me tiene que llevar adonde es, no lo encuentro, pero estoy seguro de que antes de dos horas yo lo localizo; quiero que me den hasta las dos y media’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Lo que pasa es que ahí estaban operando distintos servicios, yo me doy cuenta de eso en el aeropuerto. Ahí estaban operando la Policía, la Inteligencia. Ahí hay un personaje, que es un personaje muy estratégico en esto, que no sé quién es, pero es el último al que yo llamo a la cordura.

”Yo estoy en el aeropuerto con los presos, y entonces empiezo a negociar con los guardias, les digo: ‘Por favor, hay que darle leche a la niña esta, bañarla’.

”Entonces hay un momento ya, como a la una y pico de la tarde, que yo llamaba a Joa y este me decía: ‘Vamos a seguir esperando, el tipo se está moviendo’. Entonces, uno de los coroneles les mete una velocidad a los presos: ‘Si a las dos y media aquí no hay solución, nos los llevamos’.

”Le pregunto: ‘¿Cuáles son los cargos que tienen ellos?’ Me responde: ‘Tenemos pruebas’. Les vuelvo a preguntar: ‘¿Y a la niña de cinco meses también se la llevan presa, y a la niña de tres años, y a la muchachita esta de 18?’ Dice: ‘Bueno, no’. Digo: ‘Yo me las llevo para Cuba. A la niña de cinco meses, a la chiquita de tres años, y a la otra de 18, me las llevo para Cuba. ¿Hay algún problema con eso?’ Me responde: ‘No, no’. Digo: ‘Además, Coronel, no me joda, no me empiece a presionar’.

”Ya yo había hablado con Pititi, y le dije: ‘Dile a Gaviria que aquí están presionando: que a las dos y media; y que por lo menos, a las 3:00 de la tarde’ —claro, Gaviria estaba presionado—, ‘salvo que quiera que maten al hermano. Que avise, que me monto en un avión y me voy para Cuba’.

”Me dice el Coronel: ¿Por qué usted no habla con el amigo suyo de la cárcel? Es el tipo con el que yo había estado seis horas. Le digo al Coronel: ‘Llámelo ahí’. Hablo por teléfono y le digo: ‘Oye, esto está complicado’. Me responde: ‘Coño, hermano, ¿pero cuál es el problema?’ ”Fue como a la una y pico o las dos de la tarde. Le digo: ‘Mira, viejo, el problema es que no hay contacto con el que tú mandaste para allá, no hay contacto y aquí están presionando’.

”Entonces dice: ‘Ponme a La Negra’, que es una de las comandantes, y le da instrucciones. La Negra me dice: ‘Necesito llamar por teléfono, pero yo sola, por un teléfono público’. Le respondo: ‘Ah, está bien’. Le digo al Coronel: ‘Ella necesita un teléfono, yo no tengo dinero aquí, présteme dinero’. Me dice: ‘¿Pero no es una llamada?’ Le digo: ‘Es una llamada de larga distancia. Ponga a dos gentes que la acompañen a un teléfono público, pero déjenla que hable’.

”Regresa la muchacha y me dice: ‘En media hora lo sueltan’. Le digo al Coronel: ‘En media hora’. Dice: ‘No, pero...’ Le vuelvo a decir: ‘Espérese, usted me dijo que era a la una y media; eran las dos menos diez’.”

JORGE L. JOA:

“Es que el que sabía dónde estaba el tipo, estaba perdido, no lo encontraban”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Pero La Negra, que es una gata, me cuenta después en el avión que llamó a la mamá de ella a la casa. Parece que la vieja sabía dónde estaba, y no sé qué fue lo que le dijo, y la vieja es la que llama ya, efectivamente, a las 2 y 20”.

JORGE L. JOA:

“El Segundo Jefe está preocupado por algunos que se quedarían en el país. Me dice: ‘¿Qué hago con ellos?’ Le digo: ‘Tú me das los nombres y después los sacamos del país’.

”Digo al Coronel: ‘Llama al general Serrano, para que dé instrucciones en el aeropuerto. Que nos diga por dónde entramos y que nos esté esperando allí, y que despeje el aeropuerto; que no quieren a nadie allí, ni policía, ni prensa, ¡a nadie!’

”A la hora de llegar al aeropuerto, los tipos venían con un arsenal y querían meter el arsenal para el avión, para llevárselo, para traerlo para acá. Le dije: ‘General, eso lo negociamos después en el avión, que monten las cosas ahí. Ellos desconfían, es real, es real, ellos están inseguros’. Dice: ‘¿Pero ni con usted?’ Respondo: ‘Ni conmigo mismo confían. Es la vida de ellos’.

”El hermano de Gaviria venía con un AR-15 en la mano, pero venía con un tipo con una pistola y otro con una metralleta y un AR-15 en la mano; decían que si los asaltaban, todo el mundo tenía que defenderse, porque creían que los iban a matar a todos. Todo el mundo iba a disparar, hasta el hermano de Gaviria tenía el AR-15 montado para disparar también.

”Les digo: ‘Caballeros, bajen las armas ya, ¡bajen las armas ya!’ Entonces los tipos no me identifican, no me ubican. Les digo: ‘¡Yo soy cubano, coño!’ Y cojo el pasaporte y se lo tiro: ‘Míralo, mira para el pasaporte, mira’. Le digo al segundo: ‘¿Tú eres jefe aquí o no eres jefe? Pon orden aquí. ¿A qué yo vine aquí entonces? Me voy para el carajo y los dejo a ustedes que se maten aquí’. Les digo: ‘¡Espérense un momentico, vamos a resolver las cosas!’ Y luego al General: ‘Vamos a resolver esto aquí. Que monten las armas, que las lleven allí, que se queden con una o dos pistolas nada más, y todo el arsenal ese que lo dejen ahí’. Dice: ‘Sí, sí, está bien, vamos a hacerlo así’.

”Como el Coronel estaba un poco cerrado, el General le dice: ‘Vamos a hacerlo así, que lleven dos pistolas discretas, dos pistolas nada más’.

”En el avión los tipos iban todavía con el hermano de Gaviria apuntándole con una pistola. Era la vida de ellos, era el salvavidas de ellos”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“En otro aeropuerto yo les estoy insistiendo a los tipos, diciéndoles: ‘¿Dónde está el avión en que nos vamos para Cuba?’ Dicen: ‘No, el avión está’. Digo: ‘¿Dónde está el avión? Tan pronto se tire el avión este aquí, yo me voy’. Porque yo sabía lo que iba a pasar, que es lo que pasa después. Me decían: ‘El avión está’. Y yo: ‘¿Pero dónde está el avión?’ Y ellos: ‘Aquel avión que está ahí, el avión blanco aquel’, que era un Boeing. Digo: ‘Está bien, el avión’.

”Cojo a este personaje y le digo: ‘Óigame, aquí hay que poner cordura en esto. ¿Usted no se da cuenta de que esta gente tienen un anillo de seguridad exterior, por eso es que se demoran?’ Dice: ‘Es verdad lo que usted dice’. Le digo: ‘Ellos no pueden romper el anillo de seguridad exterior donde tienen a Gaviria. No se puede presionar, aquí hay que tener calma, porque lo van a matar’. Me dice: ‘Es verdad’.

”Llega esta gente en el avión con el hermano de Gaviria”.

JORGE L. JOA:

“Antes de que se tirara el avión, yo negocio con el General, con el Coronel, porque él me dice: ‘Joa, ¿cómo hacemos la operación? Yo quiero que me den un carro para manejarlo yo y llevarlo hasta allí’. Le digo: ‘No, no, no, vamos a hacer las cosas de modo que el avión que nos va a llevar para Cuba esté con la gente tuya, ya allí en el avión con Arbesú y la gente de la embajada que tú conoces, que esté allí; entonces nos bajamos y punto’.

”Sube la gente, tú dejas a una gente aquí cuidando al hermano de Gaviria, y después que suba toda la gente tuya, Arbesú se queda contigo, o yo me quedo contigo, voy contigo y subo, y tú entregas al hermano de Gaviria. Así lo hacemos, hermano.

”Bien, perfecto todo.

”El General da instrucción por teléfono: ‘Oye, el avión que debe parquearse cerca del otro avión que va a salir...’ Lo parquearon en casa del carajo, lejísimos por allá, a 500 metros, no sabía nadie dónde estaba el avión, ni cuál era el avión, ni cómo era.

”Yo llamo a Arbesú y le digo: ‘Ven acá’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Me asomo. El tipo en el avión con una pistola en la mano, apuntando a la cabeza del hermano de Gaviria; otro con otra pistola, y entonces el Coronel, que está dentro, decía: ‘Los uniformados que se vayan. ¡A 50 metros!’

”Llega el avión, están armados toda esta gente en el avión, y el Coronel, que está en tierra, me dice: ‘Mire, están armados’. Digo: ‘Venga a acá, Coronel, ¿usted piensa que esta historia se acabó así? Por supuesto que están armados’. Dice: ‘No, pero no nos lo entregan’. Digo: ‘Oiga, olvídese de eso’.

”El segundo jefe se va conmigo, pero deja en el avión a dos con el hermano de Gaviria apuntándole. Llegamos al avión, montamos en el avión, entonces él manda a una muchacha de ellos”.

JORGE L. JOA:

“Arbesú me dice a mí: ‘Joa, acuérdate que cuando el avión despegue hay que recoger las armas, porque los compañeros no pueden llegar armados allá’. Y el Segundo Jefe lo oyó, y apenas levantó el avión, el tipo vino y nos trajo las armas”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Dos pistolas, una Smith & Wesson; ahí los desarmamos y les sacamos las balas.

”Entonces, allí en el avión es que nos cuentan: a esta muchacha la golpearon, al otro le dieron patadas...

”Uno es el segundo jefe de la organización”.

JORGE L. JOA:

“El que estaba dirigiendo la organización de Bochica afuera”.

JORGE L. JOA:

”Los cuatro son Comandantes y hay tres mujeres, y las tres mujeres son Comandantes también, menos la mujer del tipo y la hija.

”Dos mujeres, la chiquitica del Comandante, y la otra que hablaba mucho, que estaba hablando contigo siempre allí”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Los tipos son obsesivos, unos fanáticos.

”Yo me enredé en la discusión con este hombre ahí en la cárcel; pero ahora en el avión los tipos, y en especial el Segundo Jefe, son obsesivos.

”Él me pide a mí, en medio de eso, que cuando lleguemos al final de todo este lío, hay que buscar un espacio para que busquen los otros libros que faltan, los seis libros, para que se los den al Comandante.

”Digo: ‘Óigame, hermano, por favor, aquí lo que hay es que irse para el carajo de aquí y acabar de resolver esto. Yo después mando a buscar los libros’. Pero, ¿ahora en el avión...? [Risas.] El Segundo Jefe y la esposa del segundo jefe estaban repartiendo libros a las aeromozas, desbarrando ahí, firmando. Vaya, los tipos son obsesivos”.

JORGE L. JOA:

“Hablaron con las aeromozas, les firmaron autógrafos”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Además, te voy a decir una cosa: en todo el largo día este, hablando con los coroneles que estaban en el aeropuerto, me di cuenta de que ellos respetan a este hombre, lo respetan”.

JORGE L. JOA:

“A Bochica, que está en la cárcel, que dirige desde la cárcel”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Y hay un personaje, que es el personaje este que te digo, que es con el que hablo en un momento determinado y le digo: ‘Oiga, esto va a terminar en un baño de sangre. Si hemos esperado casi 36 o 40 horas, podemos esperar una hora más’. Dice: ‘Usted tiene razón’.

”Yo no sé quién es, él nunca se identificó”.

JORGE L. JOA:

“Pero ahí se calmó la cosa”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“El individuo hizo así y paró todo. Es colombiano. Yo no sé si es de la DEA, si es del FBI, si es de la INTERPOL, si es de la Fiscalía o si es del Antisecuestro ese; pero paró la locura aquella. Y le dije: ‘Óigame, por favor, esto va a terminar en un baño de sangre’. ‘Usted tiene razón’, me dice. Digo: ‘Si hemos esperado casi 40 horas, podemos esperar 42 horas; además, ustedes están presionando aquí, no jueguen conmigo. Ya yo sé que tengo una hora más... Y este hombre, además, conoce a Cuba; me habló de La historia me absolverá. Este personaje, que no sé realmente quién es, no me dio ni el nombre; yo le di la tarjeta mía y él nunca me dio tarjeta’.”

JORGE L. JOA:

“El Coronel que estuvo conmigo es interesante también, porque ha venido dos veces a Cuba, ha recorrido la isla completa. Es un enamorado de la Revolución Cubana; ha pasado escuelas en Estados Unidos, en Argentina; es un admirador de Fidel. Me habló y me dice: ‘Oye, Joa, estamos aquí resolviendo el problema del hermano de Gaviria; pero aquí entre nosotros, tú sabes que Gaviria es el primer neoliberal metido aquí, que ha jodido todo esto. Por eso hay tanta delincuencia y tantas cosas aquí, porque los pobres son más y más pobres, y los ricos son cada vez menos y más ricos. Sí, esta es la desigualdad que hay aquí, y estamos salvándole la vida; pero bueno, este es el papel que nos toca, compadre. Tenemos que hacer esto, en definitiva. Fíjate, estoy consciente de eso, pero te estoy hablando con sinceridad, entre tú y yo’.”

JOSÉ A. ARBESÚ:

“Ese coronel es el único que se metió, de los dos Coroneles, en la discusión filosófica que yo tengo con el jefe de la organización”.

JORGE L. JOA:

“Sí, está preparado, estudió filosofía. Yo discutí con él, discutí cantidad”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

“En medio de la discusión le digo: ‘Óigame [dirigiéndose a Bochica], le voy a decir una cosa, usted no entiende a Cuba’. Dice: ‘¿Que yo no entiendo a Cuba?’ Digo: ‘Usted no entiende a Cuba. Eso de que le atribuya todas esas cosas de la carta suya... ¿Y el bloqueo, usted soslaya el bloqueo? ¿Usted soslaya 37 años de enfrentamiento con Estados Unidos?’ Porque, además, él me había hablado antes de Viet Nam. Dígole: ‘¿Usted soslaya la guerra de Viet Nam?’

”Ahí entra el Coronel y dice: ‘Claro, esto es muy fácil, teorizar aquí. En la guerra de Viet Nam derrotaron a los americanos. Cuba ha parado a los yanquis. ¿Quién ha parado a los yanquis aquí en este continente?’

”Hay un momento en que me dice el Coronel: ‘Óigame, compañero, ¿qué usted piensa de esto?’ Dígole: ‘Chico, esta es la cosa más original que yo he hecho en mi vida’. Dice: ‘Sí, sí, la más original, ¿pero usted cree que esto es serio?’ Digo: ‘Yo, para decir verdad, respeto las ideas de Colombia, pero desde el punto de vista operativo hay algunos problemas’. Me dice: ‘¿Cuáles?’ Digo: ‘El primer problema que no entiendo es cómo es posible que un jefe de una organización revolucionaria caiga preso porque haya cometido un homicidio’.”

JORGE L. JOA:

“Este es un intelectual”.

JOSÉ A. ARBESÚ:

”Dice el coronel: ‘¿Usted sabe cuál es el problema? El problema es que este tipo (Bochica) es muy culto, es inteligente, y mi operativo es un desastre’. Añade: ‘Aunque yo lo respeto, respeto las ideas’. Le digo: ‘Yo también respeto las ideas’.

”Cuando la revista Semana escribe más tarde un artículo titulado Historia Secreta, fechado el 15 de julio de 1996, afirma: ‘El escenario de los hechos parecía sacado de una novela de Agatha Christie’.

”Un informante se había filtrado en el JEGA: ‘Yo sé toda la historia... Los libros fueron escritos en 1995 y su autor está detenido en la cárcel de La Picota, en el pabellón séptimo, pagando una condena de 25 años de prisión por homicidio [...]’.

”Antes de marcharse, el informante le dijo al oficial: ‘Si quieren encontrar más pistas, lean los libros y compárenlos con los comunicados de Dignidad por Colombia. Ahí está el secreto del Bochica que ustedes están buscando’.

”El sábado 1º de junio, un oficial de la Policía viajó a Panamá para entrevistarse con el ex presidente Gaviria y lo puso al tanto de todo lo que sabía sobre el JEGA [...] Gaviria llamó a Fidel Castro. El Presidente cubano le contestó que al día siguiente José Arbesú llegaría a Ciudad de Panamá”.

Bochica prepara su fuga de prisión, según el semanario, pero ese mismo día lo trasladaron a La Modelo. Para él fue un golpe duro.

Bochica entró en una fuerte depresión “que lo llevó a perder el control de sí mismo y a soltar la lengua por primera vez”.

”Arbesú —le dijo Castro— tú eres uno de los mejores cuadros del Partido. Debes correr todos los riesgos para cumplir esa misión. Incluso, si es necesario, debes quedarte como rehén... Te delego plenos poderes para comprometer al gobierno de Cuba en todo lo que contribuya a una solución. El mismo mensaje le transmitió a Joa”.

Fidel Castro, junto a César Gaviria y Gabriel García Márquez, durante la IV Cumbre Iberoamericana. Colombia, 15 de junio de 1994.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro de Fidel Castro con el comandante y miembro del secretariado de las FARC Raúl Reyes, quien cayó recientemente en territorio ecuatoriano en un operativo de las Fuerzas Armadas de Colombia. La Habana, 28 de noviembre de 1996.

 

Reunión del Comandante en Jefe Fidel Castro con el comandante de las FARC Raúl Reyes. La Habana, 27 de marzo de 1998.

 

Otro artículo publicado en El Clarín Digital, de Argentina, el 18 de junio de 1996, bajo el título “Fidel Castro fue decisivo en la liberación de Juan Carlos Gaviria”, afirma:

“Con la orden de ejecución firmada, lo único que podía salvar al Ingeniero era una declaración de Castro [...]. En la madrugada del 13 de junio, los diputados absolvían a Samper mientras la cúpula de Dignidad por Colombia se embarcaba hacia La Habana”.

Bochica fue fiel a sus ideas. Dos años más tarde, el 31 de diciembre de 1998, según cuentan personas allegadas a él, dignas de todo crédito, escapó de la cárcel. Estableció contacto con las FARC, cuyos miembros lo ayudaron a trasladarse hacia un campamento de esa organización en la zona de despeje, donde fallece de un infarto cardiaco el 12 de marzo de 1999.

 

 

 
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Capítulo I | Capítulo II | Capítulo III | Capítulo IV | Capítulo V

Capítulo VI | Capítulo VII | Capítulo VIII | Capítulo IX | Capítulo X

Capítulo XI | Capítulo XII | Capítulo XIII | Capítulo XIV

Epílogo

 
 

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